Las terapias convencionales no funcionan
«Son como la rueda en una ratonera, donde por mucho que el ratón quiera avanzar no acaba de llegar a ningún sitio.»
Lo que oyes. Aunque haya momentos en los que te sientas bien y parezca que has arreglado tu vida, la gran mayoría de terapias no sirven para cambiar la realidad.
Esto es así porque las herramientas que suelen utilizar se centran en comunicarse con tu mente.
El problema de las terapias tradicionales
Para que lo entiendas: – La mente del terapeuta le ofrece a la mente del interesado una solución a un presunto problema. Cuando en realidad no hay problema alguno. –
Aclaremos conceptos:
- La mente no es más que una actividad cerebral que reproduce lo aprendido. Nada más. Hablamos de “programas” de respuesta y conducta automática. Instalados en la infancia y en la adolescencia.
- La mente no juzga, no opina y no distingue entre realidad y ficción. Se limita a activar “lo instalado”.
- La mente no se puede modificar con bienintencionadas propuestas que provienen de otra mente programada.
Tú no eres tu mente. Esta es una mera actividad muy compleja y útil. Debes conocer su naturaleza para entenderla.
Cómo cambiar la mente de forma real
Es posible moldearla. Pero jamás desde una mente. Para llevarlo a cabo, hay que ir a la esencia de cada uno.
Conocer quién eres y qué es real.
No estamos hablando de nada espiritual ni metafísico. Sino más bien de la naturaleza del ser.
Los problemas no existen
Los problemas son sólo ideas que generamos para mantenernos atrapados en la ilusión de encontrar una solución. Lo mismo es aplicable para la mayoría de traumas, ansiedades y depresiones.
Todo se puede resolver observando qué es real, que está sucediendo en este momento y quién lo percibe y siente.
Ánimo.
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